Oaxaca se hizo presente en el certamen Miss Universo México 2025 a través de un impresionante vestido bordado que evocó el orgullo zapoteco del Istmo de Tehuantepec, capturando la atención de espectadores y participantes por igual. La prenda, lucida por Camila Canto, representante de Puebla, formó parte de la exhibición de National Costume realizada el 11 de septiembre en la Cineteca FICG de Zapopan, Jalisco, un evento proyectado en formato cinematográfico que resaltó la diversidad cultural del país. Los diseñadores Joel García y Elvis Guerra, en colaboración con el taller «Creaciones Biulú», crearon esta pieza con bordados tradicionales inspirados en el traje de tehuana, incorporando flores y motivos que rinden tributo a la herencia de la región. A través de redes sociales, García compartió detalles del vestido, destacando su intención de honrar a Oaxaca y la «eternidad de sus mujeres», mientras que fotografías de la modelo Mariana García ilustraron su impacto visual.
Sin embargo, la participación de Canto no estuvo exenta de controversia, ya que días después de la coronación de Fátima Bosch como ganadora para representar a México en Miss Universo, la representante poblana expresó públicamente su desacuerdo con el resultado. En un video difundido en redes, Canto defendió su postura al afirmar que no consideraba merecida la victoria de Bosch y rechazó acusaciones de hipocresía por no acercarse a felicitarla, argumentando que actuar de otra manera habría sido falso. Esta declaración generó reacciones divididas entre el público, aunque no opacó el reconocimiento al diseño oaxaqueño que ella portó.
En resumen, este episodio subraya cómo los certámenes de belleza pueden entrelazar tradición cultural con debates personales, posicionando a Oaxaca como un referente de identidad en escenarios nacionales. El vestido no solo representó una prenda, sino un símbolo de la vitalidad zapoteca que trasciende fronteras regionales, invitando a reflexionar sobre la integración de elementos indígenas en plataformas modernas.
