Al inicio de la administración del gobernador Salomón Jara Cruz, el Palacio de Gobierno y su corredor principal fueron despejados de puestos ambulantes, con la promesa de recuperar la imagen urbana y el carácter histórico del primer cuadro de la ciudad de Oaxaca.
Sin embargo, a menos de dos años de distancia, el corazón de la capital luce otra vez saturado de comercio informal. En estos momentos, el Zócalo se ha convertido en un tianguis, con decenas de vendedores ambulantes adheridos al Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MULT), quienes ofrecen artesanías, ropa, juguetes y otros artículos a los transeúntes y turistas.
Los puestos improvisados ocupan banquetas, pasillos y accesos al Palacio de Gobierno, otra vez el espacio público más emblemático de la capital oaxaqueña enfrenta nuevamente el dilema entre la tolerancia política hacia las organizaciones sociales y el derecho ciudadano a disfrutar de un centro histórico limpio y ordenado.
