Las Cascadas de Copalitilla, ubicadas en la comunidad de San Miguel del Puerto en la Costa de Oaxaca, emergen como un destino natural que combina aventura y serenidad. A solo dos horas en automóvil desde Huatulco, este paraje invita a los visitantes a sumergirse en más de 30 cascadas y pozas de aguas cristalinas con tonos azul turquesa y verde esmeralda, alimentadas por el río Copalita. Rodeadas de una exuberante selva, las formaciones permiten actividades como nadar mientras se admira el entorno, o realizar clavados desde sogas amarradas a los árboles, lo que añade un toque de emoción. El sitio, aún poco conocido, se presenta como un rincón íntimo ideal para escapadas con familia, amigos o pareja, donde el sonido de las aves, el viento entre las copas y el fluir del agua crean una experiencia sensorial única. La entrada cuesta 100 pesos por persona, y en el lugar, los habitantes locales ofrecen platillos típicos oaxaqueños en improvisados comedores, enriqueciendo la visita con sabores auténticos.
Para acceder, desde la ciudad de Oaxaca, el trayecto en vehículo toma entre seis y siete horas por la autopista hacia la Costa hasta Huatulco, seguido de un camino de terracería bien señalizado hacia San Miguel del Puerto. Quienes prefieran el transporte público pueden tomar un autobús ADO o una van hasta La Crucecita en Huatulco, y de allí una camioneta colectiva o taxi local hasta las cascadas. Esta accesibilidad facilita que más personas descubran este enclave, que parece salido de un relato fantástico, promoviendo un turismo responsable en armonía con la naturaleza.
Sin embargo, la preservación de este ecosistema depende de prácticas sostenibles por parte de los visitantes, evitando dejar residuos y respetando las normativas locales. De esta manera, Copalitilla no solo ofrece un respiro de la cotidianidad, sino que también resalta la riqueza biodiversa de Oaxaca, invitando a una conexión profunda con el entorno natural.
