Tres años después del feminicidio de Abigail Urrutia, ocurrido el 19 de agosto de 2022 bajo custodia de la policía municipal de Salina Cruz, su familia continúa enfrentando la impunidad, el hostigamiento y la indiferencia de las autoridades.
Abigail, quien había sido víctima de violencia de género en su relación sentimental, murió dentro de los separos municipales después de ser detenida de manera arbitraria. A su padre le hicieron creer que se había tratado de un suicidio; sin embargo, la Fiscalía de Oaxaca inició la investigación bajo el protocolo de feminicidio.
En un primer momento, cuatro funcionarios —dos policías, el comisario municipal y el juez cívico administrativo— fueron detenidos, pero poco después quedaron en libertad al no acreditarse su responsabilidad. El juez fue destituido, pero hasta la fecha no existe una sentencia firme ni sanción ejemplar.
Exigen justicia y reparación
La familia de Abigail ha enfrentado tres años de burocracia, promesas incumplidas y simulación institucional. El agresor, además de mantenerse en libertad, continúa hostigando a las víctimas indirectas.
Organizaciones feministas como Consorcio Oaxaca denunciaron que este caso refleja el patrón de impunidad y omisión en los feminicidios del estado, donde las autoridades fallan en garantizar justicia y protección para las mujeres y sus familias.
Los deudos demandan al Poder Judicial de Oaxaca que pondere las dos orfandades de Abigail —sus dos hijos menores—, y que actúe con perspectiva de género e infancia. Piden además que se defina la guarda y custodia del menor, pues la violencia institucional ha obligado a que el niño viaje a Salina Cruz para convivencias bajo condiciones adversas.
Responsabilidades pendientes
La familia también exige al presidente municipal de Salina Cruz dar cumplimiento cabal a la recomendación emitida por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), y que se garantice la reparación integral del daño a las víctimas indirectas.
“No basta con discursos, exigimos hechos. Exigimos justicia por Abigail, porque su feminicidio no puede quedar impune”, señaló su padre, quien recuerda que desde el día en que acudió a los separos municipales, la versión oficial le arrebató la verdad y, con ella, la tranquilidad.
A tres años, el feminicidio de Abigail no sólo evidencia la violencia que enfrentan las mujeres en Oaxaca, sino también la complicidad y negligencia institucional que perpetúan la impunidad.

