El presidente ruso, Vladimir Putin, presentó una propuesta al mandatario estadounidense, Donald Trump, durante una cumbre en Alaska para asumir el control completo de la región de Donbás, que abarca las provincias de Donetsk y Lugansk, a cambio de paralizar la ofensiva en las zonas sureñas de Zaporiyia y Jersón, y suspender ataques con drones y misiles contra el resto de Ucrania. La oferta incluye condiciones como el compromiso de Ucrania de mantenerse no nuclear y fuera de la OTAN, garantías para la comunidad rusoparlante y el reconocimiento de la soberanía rusa sobre Crimea y partes ya ocupadas de Donbás.
Las fuerzas rusas controlan cerca del 70% de Donetsk y casi toda Lugansk, aunque Ucrania retiene sectores clave en el oeste de Donetsk que sirven de cinturón defensivo. El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, rechazó la idea de entregar territorios, al argumentar que esto proporcionaría a Rusia una base para futuras ofensivas y debilitaría la posición de Kiev. Fuentes indican que Putin mantiene exigencias territoriales firmes, sin ceder en demandas previas para un acuerdo de paz.
Trump transmitió la propuesta a líderes europeos, como el canciller alemán Friedrich Merz, el presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro británico Keir Starmer, en preparación para una reunión con Zelensky en la Casa Blanca el 18 de agosto. La cumbre en Alaska, realizada el viernes previo, generó reservas entre aliados europeos sobre la viabilidad de un despliegue multinacional sin involucrar a la OTAN para proteger a Ucrania.

