Por: Aylin Paredes
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este lunes una orden ejecutiva para extender por 90 días la tregua comercial con China, evitando así una nueva escalada arancelaria. La decisión, tomada horas antes de que venciera el plazo, busca dar continuidad a las negociaciones entre ambas potencias, que en los últimos meses han celebrado encuentros en Ginebra, Londres y, más recientemente, Estocolmo, donde se manifestó la intención de ampliar el diálogo.
El acuerdo vigente surgió en mayo, cuando ambas naciones redujeron de manera significativa los aranceles impuestos en abril —Washington del 145 % al 30 % y Pekín del 125 % al 10 %— y pactaron una pausa de 90 días. En ese lapso, China autorizó la exportación de tierras raras a Estados Unidos, mientras que la Casa Blanca levantó ciertas restricciones a las exportaciones de chips hacia el país asiático. Sin embargo, el escenario permanece frágil: Trump ha presionado a Pekín para que multiplique por cuatro sus compras de soja estadounidense, una exigencia que algunos analistas interpretan como clave para prolongar la tregua.
A las tensiones comerciales se suman factores geopolíticos. Washington evalúa sancionar a China por adquirir petróleo ruso, una medida que podría complicar las conversaciones, mientras Pekín defiende su derecho a mantener relaciones con sus socios comerciales. En este contexto, la reunión prevista para el viernes entre Trump y el presidente ruso, Vladímir Putin, en Alaska, podría influir en el rumbo de las negociaciones y en el equilibrio de fuerzas entre las principales potencias.
