Por: Aylin Paredes
En Oaxaca, cuna de la domesticación del maíz, la superficie destinada a este cultivo ha disminuido significativamente en los últimos 10 años. De 2015 a 2024, se dejó de sembrar el 9.4 por ciento de las hectáreas dedicadas al maíz en grano, pasando de 595 mil 210 a 514 mil 586 hectáreas, según datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. Este descenso refleja un abandono progresivo de tierras agrícolas, agravado por fenómenos como sequías y eventos hidrometeorológicos, que en 2023 provocaron la pérdida de 47 mil 501 hectáreas, equivalente al 9 por ciento del área cultivada.
A pesar de la reducción en la superficie, la producción de maíz ha mostrado un incremento gracias a mejoras marginales en el rendimiento por hectárea. En 2024, Oaxaca produjo 771 mil 280 toneladas, un 9 por ciento más que el ciclo agrícola anterior, aunque el rendimiento promedio de 1.51 toneladas por hectárea sigue siendo de los más bajos del país, lejos de las 3.7 toneladas nacionales. Sin embargo, el estado enfrenta un déficit anual de 200 mil toneladas, lo que ha llevado a un aumento del 253.2 por ciento en las importaciones de maíz blanco en el primer semestre de 2025, provenientes exclusivamente de Estados Unidos.
El maíz, pilar alimenticio y cultural en Oaxaca, también tiene un peso económico relevante. En 2024, la producción alcanzó un valor de 3 mil 787 millones de pesos, la segunda cifra más alta en la historia del estado. No obstante, el gasto familiar en alimentos, que representa el 37.7 por ciento de los ingresos según la ENIGH 2024, subraya la importancia de fortalecer la producción local para reducir la dependencia de importaciones y garantizar la seguridad alimentaria en la región.

