Autoridades auxiliares de Playa Grande, en San Pedro Huamelula, Oaxaca, detuvieron y encarcelaron al periodista Esaú Zavaleta mientras cubría una asamblea comunitaria el 4 de agosto. El reportero acudió al evento, invitado por habitantes, para documentar una denuncia sobre la intención de derribar un árbol en peligro de extinción en la propiedad de Deysi Abigail. Durante la reunión, topiles locales lo amenazaron, lo sometieron por la fuerza y lo encerraron en la cárcel municipal, según relató Zavaleta. El presidente municipal, Daniel Gutiérrez Peña, presenció los hechos sin intervenir.
Tras su liberación, obtenida después de que medios difundieran la detención arbitraria, Zavaleta presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR) contra las autoridades de Playa Grande y los topiles responsables. El periodista grabó un audio que desmiente las acusaciones de la agente municipal, quien afirmó que lo encarcelaron por comportamiento grosero. El Sindicato Nacional de Medios de Comunicación le brindará acompañamiento jurídico y exigió protección para el comunicador. Zavaleta también reportó que los topiles intimidaron a Deysi Abigail, obligándola a grabar un video de disculpa pública bajo amenaza de encarcelamiento.
La detención de Zavaleta se suma a un historial de agresiones contra periodistas en Oaxaca, como el caso de Sofía Valdivia en 2022, quien denunció hostigamiento por parte de un candidato municipal. Organizaciones como Artículo 19 han señalado que México es uno de los países más peligrosos para defensores de derechos humanos y periodistas, con 94 asesinatos de defensores ambientales entre 2018 y 2024. El caso de Zavaleta destaca la vulnerabilidad de la prensa en comunidades donde las autoridades locales actúan con impunidad. El comunicador pidió la intervención del gobierno estatal y federal para frenar estos ataques.

