Representantes de 60 comunidades y organizaciones anticapitalistas de ocho estados de México, Colombia, el País Valenciano y Alemania se reunieron durante tres días en la comunidad Ahlan Mu’c´ul Ha´, en Chilón, Chiapas, para abordar las afectaciones de proyectos extractivos. El encuentro, centrado en la defensa de la vida, el agua, el maíz y el territorio, denunció un modelo de desarrollo capitalista que despoja a las comunidades indígenas de sus recursos. Los asistentes compartieron estrategias de resistencia frente a megaproyectos que amenazan sus tierras. La declaración conjunta destacó la necesidad de tejer alternativas comunitarias para enfrentar estas iniciativas.
Pascuala, indígena tseltal del Movimiento en Defensa de la Vida y el Territorio (MODEVITE), resaltó la importancia de proteger el hogar colectivo, que incluye a animales, niños, ancianos y árboles, frente a proyectos como la supercarretera San Cristóbal-Palenque, detenida mediante recursos legales. Por su parte, Víctor Hugo, zapoteco de San Pedro Comitancillo, expuso la lucha contra una empresa danesa que planea instalar paneles solares en ocho mil hectáreas ejidales, lo que provocaría daños ambientales como aumento de temperatura y sequías. Estas acciones, según los colectivos, afectan los cultivos y la vida comunitaria. El encuentro subrayó la resistencia frente a un modelo extractivista que prioriza el lucro sobre la sostenibilidad.
La reunión en la selva chiapaneca, respaldada por el Congreso Nacional Indígena (CNI) y otras redes internacionales, reafirmó el compromiso de las comunidades por construir alternativas desde abajo. Los participantes, provenientes de Oaxaca, Coahuila, Veracruz, Hidalgo, Guerrero, Puebla, Estado de México y Chiapas, exigieron el cese de los “proyectos de muerte” que amenazan sus territorios. La solidaridad internacional, con presencia de colectivos europeos y latinoamericanos, fortaleció las redes de apoyo. Este encuentro se enmarca en una larga tradición de lucha zapatista y comunitaria.

