Por: Aylin Paredes
Más de 100 habitantes de San Andrés Dinicuití se manifestaron este lunes frente al Palacio Municipal para exigir a la presidenta Jessica Ortiz Cruz transparencia en la gestión pública y respeto a la vida comunitaria. Los inconformes entregaron un oficio en el que solicitan la realización de una Asamblea General el próximo 3 de agosto, la suspensión de obras públicas sin consenso, explicaciones por la renuncia de trabajadores municipales y la resolución del conflicto con la iglesia local, derivado de la prohibición de acceso al sacerdote desde el pasado Jueves Santo.
Los ciudadanos denunciaron presuntos actos de nepotismo y abuso de autoridad por parte de la edil, quien, según los manifestantes, lleva siete meses sin convocar reuniones para informar sobre los proyectos de obra pública. Además, expresaron su preocupación por el cierre del templo católico, un espacio central para la comunidad, y acusaron a la presidenta de actuar con prepotencia al restringir el acceso al sacerdote, afectando las prácticas religiosas de los pobladores. Estas tensiones, señalaron, han generado un ambiente de desconfianza hacia la autoridad municipal.
Por su parte, los habitantes demandaron ser tratados con respeto y no como «delincuentes», según manifestaron durante la protesta. También pidieron que se fomente el diálogo para atender las necesidades del pueblo y se rindan cuentas claras sobre las acciones del ayuntamiento. La falta de comunicación y la percepción de exclusión han llevado a la comunidad a organizarse para exigir que sus voces sean tomadas en cuenta.

