Por: Aylin Paredes
En Waukegan, Illinois, decenas de niños migrantes, muchos de ellos mexicanos que ingresaron legalmente a Estados Unidos en 2014 bajo un programa humanitario como menores no acompañados, han recibido cartas del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) que les exigen abandonar el país de inmediato. Estas misivas, dirigidas directamente a los menores, advierten sobre posibles deportaciones, multas y procesos penales, generando temor entre familias y líderes comunitarios. “Es hora de que salgas de Estados Unidos”, inicia una de las cartas, que concluye con la amenaza: “El Gobierno federal te encontrará”. La pastora Julie Contreras, de United Giving Hope, calificó esta acción como “una barbaridad” que traumatiza a los niños, quienes enfrentan la revocación de sus permisos humanitarios.
La situación refleja un cambio en las políticas migratorias. Según Contreras, estas cartas podrían ser parte de un esfuerzo por despojar a los menores de protecciones de asilo, incluso a aquellos con solicitudes pendientes, acelerando deportaciones sin el debido proceso. Los menores no acompañados, al no poder ser representados legalmente por sus padres en tribunales de inmigración, dependen de abogados defensores cuya labor se ve limitada por recortes de fondos. En marzo, la Administración Trump redujo el financiamiento para asistencia legal, aunque una demanda de grupos defensores logró restablecerlo temporalmente. Sin embargo, Davina Casas, de la Organización Monarquía en Chicago, señaló que el sistema de protección para estos niños se está “desmantelando silenciosamente”, dejando a muchos sin defensa adecuada.
Datos de TRAC, de la Universidad de Syracuse, revelan que desde enero, más de 53 mil niños migrantes han recibido órdenes de deportación, incluyendo 8 mil 300 menores de 11 años o menos en abril. La mayoría son niños en edad escolar o incluso menores de 4 años. En Waukegan, tres niños y sus familias han buscado refugio en la iglesia de Contreras, mientras otro menor fue dejado al cuidado del santuario por temor de sus padres. “Estados Unidos está perdiendo su humanidad”, afirmó la pastora, destacando la falta de garantías en iglesias y santuarios frente a estas políticas.
