Un equipo científico extrajo en la Antártida el hielo más antiguo del mundo, con 1.5 millones de años, para analizar el cambio climático. Las muestras, obtenidas tras un esfuerzo multinacional cerca de la base Concordia, contienen polvo, cenizas volcánicas y algas marinas que revelan patrones de viento, temperatura y nivel del mar de épocas remotas. Este material, transportado a Cambridge, Reino Unido, se estudia en la British Antarctic Survey bajo la dirección de la doctora Liz Thomas. El análisis busca comprender cómo los gases de efecto invernadero afectaron el clima en el pasado.
El hielo, perforado a 40 kilómetros de la estación italo-francesa Concordia, se cortó en bloques de un metro y se trasladó en barcos y camiones refrigerados. Durante siete semanas, el equipo derrite las muestras para liberar partículas atrapadas, como diatomeas, que ofrecen datos sobre el clima de hace más de un millón de años. Dos instituciones en Alemania y Suiza también recibieron secciones del núcleo de 2.8 kilómetros. Los científicos esperan encontrar evidencia de concentraciones de dióxido de carbono de hace 800 mil años, cuando los niveles eran similares o superiores a los actuales.
Este descubrimiento podría esclarecer cómo el sistema climático respondió a altos niveles de gases de efecto invernadero en el pasado. La doctora Thomas destaca que el rápido aumento actual de estos gases, impulsado por actividades humanas, sitúa al planeta en un escenario sin precedentes. Los resultados del análisis, que incluye patrones de viento y temperatura, podrían orientar proyecciones sobre el aumento del nivel del mar y otros impactos climáticos. El proyecto, de alto costo y logística compleja, representa un avance clave para la ciencia del clima.

