Rusia ejecutó el mayor ataque aéreo contra Ucrania desde el comienzo de la guerra en febrero de 2022, con un total de 741 vehículos aéreos, incluidos 728 drones y 13 misiles Kinzhal e Iskander, según informó el presidente ucraniano Volodímir Zelenski. La ofensiva, que tuvo como objetivo principal la ciudad de Lutsk en la región de Volinia, afectó una docena de provincias, entre ellas Kiev, Dnipropetrovsk, Zhitómir y Cherkasi. La Fuerza Aérea de Ucrania neutralizó 718 vehículos aéreos, derribando 303, de los cuales 296 eran drones Shahed y siete misiles crucero Iskander.
Equipos de emergencia trabajan en las regiones afectadas para extinguir incendios y mitigar los daños causados por el ataque, que Zelenski calificó como un signo de la negativa de Rusia a buscar un alto el fuego. El mandatario ucraniano pidió sanciones más severas contra el sector petrolero ruso, al que acusó de financiar la maquinaria bélica del Kremlin. La ofensiva ocurrió poco después de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara el envío de más armas a Ucrania para reforzar su defensa aérea.
Ucrania empleó drones interceptores para contrarrestar la agresión, una táctica innovadora para neutralizar los drones rusos. Aunque no se detallaron los daños específicos, el ataque provocó heridas en al menos una persona en Kiev y dos en Zaporiyia. Este bombardeo se suma a una reciente escalada de ataques rusos, que en la última semana incluyeron mil 270 drones y 114 misiles, según Zelenski, en un contexto de estancamiento diplomático entre ambos países.
