París autorizó el baño en el río Sena por primera vez desde 1923, un hito alcanzado este sábado 5 de julio de 2025 tras una inversión de 1,400 millones de euros para descontaminar sus aguas, impulsada por los Juegos Olímpicos de 2024. Cientos de bañistas, equipados con boyas de seguridad, se sumergieron en tres zonas habilitadas: Bras Marie, frente a la isla de Saint-Louis; Bercy, cerca de la Biblioteca Nacional; y Grenelle, junto a la Torre Eiffel. La medida, gratuita y vigente hasta el 31 de agosto, responde a la necesidad de adaptar la ciudad al cambio climático, con temperaturas que esta semana rozaron los 40°C.
Las autoridades impusieron estrictas condiciones para garantizar la seguridad: los bañistas deben tener al menos 14 años, medir más de 1.40 metros y pasar una prueba de nado. Además, cada zona cuenta con al menos tres socorristas y un sistema de banderas que indica la calidad del agua, monitoreada diariamente con sondas y cultivos. La subprefecta Elise Lavielle advirtió sobre riesgos como corrientes, plantas adheridas y tráfico fluvial, que causaron 13 muertes en el Sena en 2024 y tres en lo que va de 2025. Nadar fuera de las áreas designadas está prohibido, con sanciones vigentes desde junio.
La reapertura del Sena, un sueño promovido por la alcaldesa Anne Hidalgo y respaldado por el presidente Emmanuel Macron, busca consolidar un legado olímpico y ofrecer un espacio de recreo ante el calor extremo. Las zonas, con aforos de 150 a 700 personas, incluyen instalaciones como pontones y vestidores. Para 2026, se planea abrir nuevas áreas de baño en las afueras de París, apoyadas en obras como un reservorio subterráneo que evita el vertido de aguas residuales. Sin embargo, la presencia de basura plástica persiste como desafío, según reportes.

