La Comisión para la Justicia Yoorrook, creada en 2021 por grupos indígenas, presentó este martes su informe final al Parlamento de Australia, concluyendo que los aborígenes de Victoria, cuya capital es Melbourne, fueron víctimas de genocidio y crímenes contra la humanidad durante la colonización europea en el siglo XIX.
El documento señala que la población indígena se redujo drásticamente de 60 mil a 15 mil personas en las dos décadas posteriores a 1830, debido a la violencia y enfermedades introducidas por los colonizadores. Este legado, según el informe, persiste en las desigualdades económicas y sociales que enfrentan hoy los pueblos originarios.
El texto detalla cómo las políticas coloniales excluyeron sistemáticamente a los aborígenes de la vida económica, limitando su acceso a educación, empleo y propiedad. “La aniquilación de los pueblos originarios fue un plan coordinado para destruir los fundamentos esenciales de su vida”, afirma el informe, que califica estas acciones como genocidio. Además, destaca que las disparidades actuales, como una esperanza de vida ocho años menor y mayores tasas de encarcelamiento entre los indígenas, son consecuencia directa de estas prácticas.
El documento, fruto de más de dos meses de audiencias y mil 300 presentaciones, incluye 100 recomendaciones para reparar el daño, como compensaciones económicas y reformas educativas.
Por su parte, la jefa del gobierno de Victoria, Jacinta Allan, reconoció este miércoles la gravedad de las conclusiones, asegurando que evaluará cuidadosamente las propuestas. Aunque el gobierno australiano, liderado por Anthony Albanese desde 2021, ha impulsado iniciativas de reconciliación, el rechazo en 2023 de un referendo para crear un organismo indígena asesor refleja las dificultades para avanzar en este proceso. Los aborígenes, que representan el 3.8 por ciento de los 26 millones de habitantes del país, continúan enfrentando discriminación sistemática y desventajas estructurales.
