Restos del cohete Starship de SpaceX, lanzado el 27 de mayo desde Boca Chica, Texas, llegaron a Playa Bagdad, Matamoros, Tamaulipas, tras la explosión de su propulsor en el Golfo de México. La asociación Conibio Global reportó millones de fragmentos de plástico, aluminio y 12 tanques de 4 mil 500 libras, identificados por etiquetas de la empresa, que ponen en riesgo el ecosistema marino y a las tortugas lora, especie en peligro de extinción que anida en la zona. La basura espacial también representa un peligro para embarcaciones y comunidades pesqueras locales.
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que se investiga el impacto de estos desechos, incluyendo un tanque con advertencias de fósforo blanco, un químico tóxico que puede causar quemaduras severas y daños a la salud. Autoridades mexicanas, como Profepa, Semar y Conanp, coordinan labores de limpieza en Playa Bagdad, un sitio clave para la anidación de tortugas marinas. El Congreso de Tamaulipas exhortó a la Secretaría de Relaciones Exteriores a exigir responsabilidades a SpaceX por la contaminación transfronteriza.
El alcalde de Matamoros, Alberto Granados, afirmó que SpaceX se comprometió a limpiar los residuos los días 5 y 6 de junio, aunque no se han emitido comunicados oficiales de la empresa ni de Elon Musk. Conibio Global pidió a Profepa elevar el caso a nivel internacional para que SpaceX asuma la remediación ambiental. La Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente de Tamaulipas instó a la población a evitar contacto con los objetos y reportarlos al 911, debido al riesgo de materiales peligrosos.

