A pesar de las múltiples irregularidades reportadas, el Instituto Nacional Electoral (INE) validó la elección judicial del 1 de junio de 2025, que definió a las nueve ministras y ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
Con una votación dividida de seis a cinco, el Consejo General del INE aprobó la sumatoria de votos y entregó las constancias de mayoría a las personas electas, quienes asumirán sus cargos en septiembre. Entre los ganadores destacan Hugo Aguilar, Lenia Batres, Yasmín Esquivel y Loretta Ortiz, todos señalados por su cercanía con el partido Morena, lo que generó críticas por la posible influencia política en el proceso.
El debate en el INE reflejó la gravedad de las anomalías detectadas. La consejera Carla Humphrey detalló prácticas como casillas con más votos que votantes, boletas marcadas sin dobleces, robo de paquetes electorales y el uso de “acordeones” —guías de voto distribuidas masivamente— para inducir el sufragio.
Según el consejero Martín Faz, en 61.74 por ciento de las casillas, entre seis y nueve candidaturas promovidas por el “acordeón” de Morena obtuvieron la mayoría, lo que sugiere una operación organizada que cuestiona la autenticidad del voto. A pesar de esto, el INE excluyó solo 818 de las 84 mil casillas instaladas, considerando que las irregularidades no fueron determinantes para anular el proceso.
Por su parte, la presidenta del INE, Guadalupe Taddei, defendió la limpieza del proceso y el trabajo del instituto, argumentando que las anomalías en un número reducido de casillas no justificaban invalidar la elección. Sin embargo, consejeros como Arturo Castillo, Claudia Zavala y Dania Ravel advirtieron que estas prácticas, que incluyen casillas “zapato” y boletas con idéntica caligrafía, evocan un retroceso a épocas de manipulación electoral.
La validación de la elección, pese a las críticas, marca el cierre de un proceso inédito en México, aunque persisten las dudas sobre su impacto en la independencia judicial.
