Las estrellas masivas, tras millones de años de fusionar elementos ligeros hasta formar un núcleo de hierro, colapsan en apenas una décima de segundo, según un artículo publicado en Vacío Cósmico de EL PAÍS. Este fenómeno ocurre cuando la temperatura del núcleo alcanza los cinco mil millones de grados, generando fotones de rayos gamma que desintegran el hierro en partículas de helio y liberan neutrinos. La explosión resultante, conocida como supernova, produce elementos pesados como oro, mercurio, uranio, zinc y plata, esenciales para la formación de planetas y vida.
El proceso de fotodesintegración, comparado con el impacto de una mano aplastando una mosca, marca el fin de la estrella. En otra décima de segundo, la densidad del núcleo aumenta tanto que electrones y protones, que normalmente se repelen, se fusionan, desencadenando una onda de choque. Esta onda, descrita como la “piedra filosofal” de los alquimistas, es el único lugar del universo capaz de generar elementos pesados, según el astrofísico Pablo G. Pérez González, autor del artículo. La investigación confirma que este ciclo ocurre en estrellas con masas significativamente mayores que la del Sol.
La sección Vacío Cósmico, escrita por expertos como Pérez González y Eva Villaver, explora el universo desde perspectivas científicas, filosóficas, sociales y económicas. El colapso estelar, aunque catastrófico, enriquece el cosmos con materiales que forman nuevas estrellas y planetas. Este fenómeno, estudiado mediante observaciones astrofísicas y simulaciones, resalta la naturaleza dinámica del universo, donde la creación y destrucción ocurren en escalas temporales dispares, desde millones de años hasta fracciones de segundo.

