La industria de la construcción en México enfrenta una creciente escasez de mano de obra que pone en jaque su desarrollo. Según la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras (ENEC), el personal ocupado en el sector cayó de 656 mil 800 en enero de 2024 a 614 mil 259 en diciembre, con una pérdida de más de 41 mil trabajadores formales. De estos, el número de obreros disminuyó un 8 por ciento, pasando de 436 mil 769 a 403 mil 743 en el mismo periodo. Esta tendencia, sumada a la alta informalidad laboral, limita el acceso de los trabajadores a prestaciones y estabilidad, un problema que persiste en el sector.
Además, el envejecimiento de la fuerza laboral agrava la situación. La edad promedio de los albañiles oscila entre 40 y 45 años, ya que los jóvenes muestran poco interés en estos oficios. Óscar Montoya, director de Materiales San Cayetano Express, señaló que la incorporación de migrantes de países como Venezuela y Cuba es una solución parcial, pero insuficiente ante la reducción de trabajadores locales. En regiones como Querétaro, la Cámara Mexicana de la Construcción (CMIC) reporta que la mano de obra proviene de entidades vecinas, como Puebla y Tlaxcala, debido a la migración hacia empleos mejor remunerados o zonas con mayor inversión pública.
Por si fuera poco, la escasez ha disparado los costos laborales. En el Valle de México, los salarios han aumentado un 30 por ciento en tres años, mientras que en el sureste y Ciudad Juárez duplican los de otras regiones. Montoya explicó que, durante la construcción del Tren Maya, los ayudantes ganaban hasta 6 mil pesos semanales, frente a los 2 mil 500 o 3 mil en Querétaro. Proyectos como el Tren México-Querétaro podrían intensificar esta presión salarial, según la CMIC. Si la tendencia continúa, la industria enfrentará retos aún mayores para sostener su crecimiento.
