Un avión Cessna Caravan de la compañía Bering Air se estrelló en Alaska, resultando en la muerte de las 10 personas a bordo, incluyendo al piloto y nueve pasajeros. La aeronave despegó de Unalakleet con destino a Nome el jueves a las 14:37 hora local, pero perdió contacto menos de una hora después. Los restos fueron hallados a unas 34 millas al sureste de Nome, cerca de la costa.
Las condiciones meteorológicas en la zona eran adversas, con nieve ligera, niebla y temperaturas de ocho grados bajo cero, lo que dificultó las labores de búsqueda y rescate. Inicialmente, se recuperaron tres cuerpos, y se presume que los otros siete permanecen en el interior del avión. La Guardia Costera de Estados Unidos lideró las operaciones de búsqueda, enfrentando desafíos significativos debido al clima severo y la limitada visibilidad.
El gobernador de Alaska, Mike Dunleavy, expresó sus condolencias a través de las redes sociales, al igual que la senadora Lisa Murkowski, quien destacó la unidad de la comunidad de Alaska en momentos de tragedia. Bering Air, operativa desde 1979, brinda servicios a 32 localidades en Alaska, una región donde el transporte aéreo es esencial debido a la falta de conexiones por carretera, especialmente durante el invierno.
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) ha iniciado una investigación para determinar las causas del accidente. Según informes preliminares, el radar mostró una pérdida repentina de altitud y velocidad antes del siniestro. Este incidente es el tercer accidente aéreo grave en Estados Unidos en pocas semanas, lo que ha generado preocupación sobre la seguridad aérea en el país.


